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Fiscalidad

¿Cuándo me interesa fiscalmente pasar de actuar como trabajadora autónoma a actuar como Sociedad Limitada?

Para averiguar cuándo nos puede interesar, desde el punto de vista fiscal, actuar como sociedad mercantil, cuyos beneficios tributan a través del Impuesto sobre Sociedades, en lugar de cómo trabajador autónomo, que tributa a través del IRPF, es necesario realizar un estudio y un análisis de los resultados de nuestra actividad y del tipo tributario que nos están aplicando en el IRPF.

El tipo tributario del IRPF es un tipo variable que varía en función de los rendimientos (entre un 15 por ciento y un 45 por ciento), mientras en el Impuesto de Sociedades se contempla un tipo general fijo del 30 por ciento con carácter general, que se reduce para las empresas que tengan un importe neto de la cifra de negocios inferior a 8 millones de euros. Por la parte de base imponible comprendida entre 0 y 120.202 € se tributa al 20 por ciento y, el resto, al 25 por ciento.

Por ello, se tratará de averiguar a partir de qué nivel de rendimientos nos van a aplicar el mismo tipo en el IRPF que en el Impuesto de Sociedades.

¿Qué me interesa más, la estimación directa o la objetiva?

Como trabajador autónomo que realizas una determinada actividad económica estarás sujeto en términos fiscales al IRPF y al IVA (dependiendo de la actividad, ya que hay actividades exentas y no sujetas a este impuesto). El IRPF es un impuesto con un tipo impositivo variable progresivo. Existen dos modalidades o sistemas para calcular el rendimiento de la actividad económica: estimación directa y estimación objetiva, y te afectará uno u otro dependiendo del epígrafe de IAE que corresponda a tu actividad (del que podrán informarte directamente en tu Delegación de Hacienda).

En la modalidad de estimación directa se tienen en cuenta los beneficios reales de la empresa, por lo que se restan los gastos de los ingresos para calcular el rendimiento de la actividad económica y sobre ese resultado se paga un porcentaje. La cuantía exacta a pagar en este caso no la puedes conocer de antemano, sólo puedes hacer un cálculo estimativo, puesto que tendrás que restar a los posibles ingresos de tu actividad los gastos que tengas y trimestralmente deberás abonar en Hacienda el 20 por ciento de la cantidad resultante (declaración a cuenta del IRPF). En tu declaración de la renta anual calcularás cuáles han sido tus rendimientos totales (Base Imponible), a los que se aplicará el tipo impositivo que te corresponda en la escala del impuesto. Las cantidades que hayas pagado a cuenta trimestralmente se descontarán de lo que te salga a pagar en la declaración anual.

En la estimación objetiva o módulos no se tienen en cuenta los ingresos y los gastos reales, sino que la Administración Tributaria calcula la cantidad fija a pagar dependiendo de la actividad (epígrafe del IAE) y de una serie de variables como la superficie del local, número de titulares de la actividad, número de trabajadores, consumo de energía eléctrica, etc. Las obligaciones fiscales en esta modalidad se reducen a presentar trimestralmente en Hacienda la declaración correspondiente y abonar un porcentaje que generalmente depende del número de trabajadores que tengas.

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